Superar el miedo al fracaso: “Atrévete y da ese gran salto para seguir adelante con tus metas”

¿Alguna vez has tenido tanto miedo al fracaso que decidiste no intentar o abandonar tu proyecto?

Superar el miedo al fracaso

El miedo al fracaso es más común de lo que pensamos. Muchos de nosotros hemos experimentado esto en uno u otro momento.

Muchas personas con una gran capacidad intelectual a menudo no consiguen desarrollar todo su potencial por el miedo al fracaso. Algunos de ellos ni siquiera son conscientes de que tienen este problema. El miedo a fracasar cambia nuestra conducta de tal manera que convierte este fracaso casi en una certeza, en una profecía autocumplida. El miedo paraliza nuestra toma de decisiones, trastoca nuestro buen juicio y destruye nuestra creatividad.

Darle demasiadas vueltas a las cosas y pensar continuamente en que no somos lo suficientemente buenos nos frena a la hora de desarrollarnos como personas y como profesionales.

El éxito no tiene que ver con ser ambiciosos. Lo que separa a los ganadores de los perdedores es cómo se enfrentan al fracaso. La capacidad de caerse de bruces sin que esto socave el deseo de seguir intentándolo es la cualidad más importante que poseen esas personas.

¿Por qué tenemos miedo al fracaso?

Cometer un error o fallar nos hace sentirnos decepcionados, enojados y frustrados. Nos arrepentimos de las decisiones tomadas y comenzamos a rumiar  sobre lo que «podríamos» o «deberíamos» haber hecho. Las investigaciones recientes  muestran que lo que subyace a este sentimiento de fracaso es la vergüenza. La mayoría de nosotros en realidad tenemos miedo a la vergüenza que acompaña a un error, a un fallo. La vergüenza puede ser una emoción muy tóxica. A diferencia de la culpa, que es la sensación de hacer algo mal, la vergüenza es el sentimiento de ser algo malo. Cuando una persona experimenta la vergüenza, nace un sentimiento de ‘hay algo básicamente malo en mí’. Entonces interiorizamos este sentimiento y atribuimos etiquetas a lo que somos como personas » incompetente «» sin valor » “un auténtico desastre”, etc.

Además el miedo al fracaso puede estar vinculado a muchas causas. Por ejemplo, tener padres muy críticos y autocráticos ha podido ser el motivo para algunas personas. Debido a que fueron  humillados continuamente en la infancia, llevan esos sentimientos negativos a la edad adulta.

Experimentar un evento traumático en algún momento de la vida también puede ser una causa. Por ejemplo, llevar a cabo una presentación importante  frente  a un grupo grande, y realizarla fatal. La experiencia podría haber sido tan terrible que se convierte en  miedo a fracasar en otras cosas. De tal forma, que llevas ese miedo incluso al momento actual, años más tarde.

John W. Atkinson, de la Universidad de Stanford, con su trabajo sobre “motivación para el éxito” llegó a la raíz de por qué tantas personas tienen miedo al fracaso.

Los que tienen una alta motivación para triunfar no les preocupa la posibilidad de fracasar y tienden a sentirse estimulados por situaciones que entrañan un cierto grado de riesgo. Es más probable que acepten retos donde la probabilidad de éxito solo sea posible, y perciban las tareas fáciles como algo aburridas o indignas de ellos. En cambio, los que tienen miedo a fracasar temen la humillación pública y, por lo tanto, tratan de evitar lo que encierre un potencial de fracaso. Es más probable que solo intenten o bien tareas muy simples o bien casi imposibles, sencillamente porque socialmente las consecuencias del fracaso serían juzgadas con benevolencia debido a que el éxito era muy improbable y se les reconocería el mérito de haberlo intentado.

¿Por qué tenemos miedo al fracaso?

Es importante darse cuenta de que siempre tenemos una opción: podemos optar por tener miedo y quedarnos en la zona de confort, o atrevernos a salir a la zona de aprendizaje y desarrollo.

El fracaso como experiencia positiva. El fracaso puede ser una experiencia positiva si es así como decidimos verlo. Si lo vemos como un hito o lección en el camino al éxito, eso es lo que será. Si, por el contrario, lo vemos como una condena total y definitiva de nuestro carácter, ese será el resultado.

El fracaso de un proyecto puede mellar la reputación, e incluso la autoestima, de las personas involucradas. Pero en modo alguno hay que entenderlo como una condena definitiva y fatal de las personas, sino solo del proyecto en sí mismo. Las personas involucradas empiezan de nuevo, un poco magulladas, un poco más sabias, pero ciertamente no son condenadas para siempre.

Si pudiéramos ver el fracaso individual de esta manera, quizá podríamos reducir su aplastante enormidad y su carácter irrevocable. Aunque no eliminemos el dolor, seguramente podremos disminuir el grado en que un revés o una serie de reveses confirman nuestra mala opinión de nosotros mismos.

Y es que, en la vida, no hay fracasos: solo hay resultados. Si el resultado no era el que queríamos, deberíamos aprender de la experiencia y tomar decisiones mejores en el futuro. Lo importante es aprender del fracaso. Lanzarnos, cometer errores, reconocer el error, aprender y volver a intentarlo.

La clave reside en no buscar el fracaso, pero tampoco temerlo: asumirlo, incluso el fracaso personal, como parte del viaje.

¿Cuáles son los signos del miedo al fracaso?

Si te sientes afectada/o por varios de los signos que proponemos quizás tengas miedo al fracaso.

¿Cuáles son los signos del miedo al fracaso?

Decálogo de cómo superar el miedo al fracaso

Decálogo de cómo superar el miedo al fracaso

Aquí os presento un decálogo con algunas propuestas muy eficaces para reducir el miedo al fracaso:

1.- Recuerda y reflexiona acerca de cómo aprendimos los grandes retos de nuestra vida:

Aprender a caminar, a montar en bicicleta por primera vez. En ambos aprendizajes, caímos muchas veces, hubo rasguños, incluso algún que otro moratón, pero no nos dimos por vencidos, tan sólo escuchamos la cariñosa voz de nuestros padres animándonos a  seguir adelante. Así fue como aprendimos muchos de los aprendizajes que han contribuido a nuestro desarrollo como persona. Aprendizajes que nos hacían feliz y nos llenaban de júbilo por ese

2.- ATREVETE a salir de la zona de confort

La zona de confort podríamos definirla como ese espacio mental en el que te siente cómodo y seguro haciendo aquellas cosas que dominas y controlas.

Salir de la zona de confort va en contra de nuestros propios instintos, ya que queremos sentir seguridad en todo momento. Por eso, nos resistimos a cambiar, aunque racionalmente sepamos que es para mejor  y llegamos a aceptar situaciones que no son nada cómodas con tal de no afrontar la “incomodidad” del cambio.

3.- Aprende a pensar más positivamente: V.I.P. (Visión Interior Positiva)

El pensamiento positivo es una manera increíblemente poderosa para construir confianza en sí mismo y neutralizar auto-sabotajes.

4.- Cambia de perspectiva:

Cuando nos equivocamos, nos damos cuenta de que tenemos la fuerza para superarlo. Cuando fallamos, crecemos. Aprendemos de nuestros errores, nuestras experiencias pasadas. Ganamos el coraje para hacer frente a los retos que podríamos enfrentar en el futuro.

A pesar de que estamos condicionados a creer lo contrario, es esencial recordar que el fracaso no es lo contrario de éxito. Además, es un paso en el camino hacia el éxito.

5.- Ponte ante el peor escenario que te pueda ocurrir

Si no sabes muy bien cuál es tu temor o tu preocupación hazte la siguiente pregunta: ¿Qué es lo peor que puede pasar?

Te vas preguntando hasta llegar a lo que crees que es lo peor que puede pasar.

En realidad son una serie de preguntas que te haces a ti mismo preguntándote «¿Y si?».

Esta suele ser la base de la preocupación.

Normalmente, lo que suele haber detrás de la preocupación es una falta de tolerancia a la incertidumbre.

Otra forma es preguntarte varias veces «¿y qué pasaría si sucediera eso?».

En ambas preguntas vas dando respuestas cada vez más profundas y llegando al meollo de la cuestión: lo que más temes.

Pueden ser temores sobre posibles situaciones aparentemente inocuas o graves. Todo depende de la importancia que le des o el significado que atribuyas a las situaciones.

A continuación pregúntate acerca de ¿Cómo lo abordarías?

Busca posible soluciones de cómo manejar la situación, o busca información acerca de cómo otras personas han podido conseguir solventar la situación.

Si consigues manejar la peor situación posible, eso puede tranquilizarte. Es una situación que ha pasado a mucha gente y la han superado.

También te puede ayudar pensar acerca de las posibles probabilidades de que eso pueda ocurrir y ser mucho más realista.

punto-rojo ¿Qué probabilidades hay de que pase lo peor? ¿Es tan probable o estoy exagerando ampliamente?

punto-rojo ¿Qué es lo mejor que puede pasar? Puede pasar lo mejor, ¿verdad?

punto-rojo ¿Qué es lo más probable que pase? A veces hay predicciones que son más probables y no son buenas,
pero tampoco tan malas. Piensa en ellas.

Explorando las respuestas a las anteriores preguntas puedes llegar a una valoración más equilibrada.

6.- Pide ayuda:

A veces nos olvidamos de que no se espera que podamos saber todo. Estamos tan obsesionados en hacer las cosas bien y hacerlo de forma independiente que nos olvidamos de pedir ayuda a nuestros amigos, familiares o compañeros de trabajo. Ábrete y comparte tus miedos con alguien que sabes que no te juzgará y te apoyara siempre.

7.- Analiza todos los resultados posibles:

Muchas personas experimentan el miedo al fracaso porque temen lo desconocido. Se puede eliminar ese miedo al considerar todos los posibles resultados de una decisión.

8.- Tener un plan B:

Si tienes miedo de fracasar en algo, tener un «Plan B» en su lugar puede ayudarte a sentirte más confiado acerca de seguir adelante.

9.- Enfréntate a tus miedos

No dejes que ese miedo te paralice. Pregúntate esto: «¿Qué intentaría hacer si supiese que no voy a fallar? Esto no significa que nos aventuremos a cualquier proyecto, sin considerar los riesgos y sus  posibles consecuencias. Significa, empezar a buscar las cosas que hemos querido hacer, los cambios que hemos querido realizar y no lo hemos hecho porque era mucho el miedo asociado si las cosas no salen según lo planeado. Decir que sí y permitirte cambiar las cosas pueden significar incertidumbre pero además la posibilidad de un enorme crecimiento personal y el éxito.

10.-Proponte metas y enfócate en lograrlas

Proponte metas y enfócate en lograrlas

Las metas nos ayudan a definir hacia dónde queremos ir en la vida. Sin metas, no tenemos un destino seguro.

Comienza por hacer una lista de los cambios que deseas realizar. Puedes comenzar con los cambios más pequeños, aquellos que están bajo tu control y son más fáciles de lograr. Piensa en estas metas como «victorias alcanzables» que están diseñadas para ayudarte a aumentar tu confianza.

Prémiate cada vez que alcances un objetivo de esa gran meta.

Lo más importante para superar el miedo al fracaso es ATREVERSE y ponerse en ACCIÓN.

Rita González

Psicoterapeuta