Cura tus heridas emocionales rompiendo viejas ataduras

A lo largo de nuestra vida deberíamos pasar por cuatro etapas. Cada etapa la podemos comparar con un viaje que hacemos en tren y al llegar a una determinada estación, el viaje termina. Entonces hay que bajar y coger otro nuevo tren que nos llevara a la siguiente estación, a la siguiente etapa, y así sucesivamente hasta completar este bello viaje que es la vida.

Cura tus heridas emocionales rompiendo viejas ataduras

Comenzamos esta bonita aventura en nuestra niñez. Cuando terminamos este viaje nos bajamos para proseguir nuestro recorrido en la adolescencia y la juventud. Cogemos un nuevo tren para recorrer una nueva etapa que es la adultez y al final de este trayecto nos bajamos y tenemos que tomar otro tren que se llama vejez.

En términos normales este es nuestro trayecto, pero por distintas circunstancias hay personas que no quiere apearse de ese tren o se saltan estaciones.  ¿Qué pasa entonces?

Cuando nos quedamos demasiado tiempo en una etapa, la “eterna adolescencia” por ejemplo, o cuando saltamos un periodo de nuestra vida porque no lo vivimos o lo vivimos mal, la mayoría de las veces queda una herida que debemos cicatrizar. Estas heridas emocionales si siguen abiertas y no se curan, afectan a nuestra autoestima, impiden nuestro crecimiento personal y emocional, y se suele convertir en un círculo vicioso, afectando nuestro futuro.

Las personas con un bajo nivel de autoestima tienen más dificultades para curar sus heridas emocionales por dos razones.

  1. Suelen padecer una gran cantidad de pérdidas y decepciones que les impiden ser optimistas y suelen incurrir continuamente en actitudes negativas y conductas autodestructivas, responsables de que fracasen una y otra vez.
  2. Tienen una mayor dependencia emocional, suelen presentarse como victimas una y otra vez y cuando alguien les decepciona, el dolor que sufren es desproporcionado con respeto a la herida.

  1. En el subconsciente de este tipo de personas más vulnerables, anida una cantidad excesiva de heridas no curadas que se reactivan rápidamente y se produce este círculo vicioso de autodestrucción, reproches y culpabilidad.

¿Cómo podemos curar esas viejas heridas emocionales?

La psicoterapeuta Gael Linden Field, especialista en autoestima nos propone la siguiente secuencia:

Cura tus heridas emocionales rompiendo viejas ataduras

El proceso de curación no resulta eficaz si se realiza con demasiada rapidez o se saltan dos o más fases.

Es aconsejable comenzar por un daño relativamente pequeño y sencillo.

Fase 1: Exploración

Nuestra primera tarea es explorar la naturaleza de la herida y aceptar abiertamente lo que percibimos que ha sucedido. Es importante tener en cuenta que estamos explorando percepciones y fantasías más que la verdad autentica de lo que ha sucedido en la realidad.

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CC0 Public Domain

Una forma sencilla es contar la historia a una persona de confianza, o contemplar un álbum de fotografías de la infancia o la etapa en la que ha sucedido el trauma para reavivar viejos recuerdos.

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Fase 2: Expresión

Explorar nuestros recuerdos, nos permitirá experimentar los sentimientos y las emociones asociadas a esa herida y encontrar una forma segura de expresarlos.

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Es una fase muy emotiva, puede asustar y llevar al desaliento. Se debe recordar que el objetivo único es experimentar en un grado asequible el recuentro con el sentimiento.

Se recomienda un lugar tranquilo y privado. Comenzar con ejercicios de relajación y respiración profunda y dejar que fluyan las emociones.

Fase 3: Consuelo

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Es una fase muy importante, donde se precisa el apoyo de familiares o personas de absoluta confianza o que hayan pasado por situaciones similares. Esta fase incluye la capacidad de alivio al ser abrazado, tanto física como figuradamente, por una persona comprensiva, que no emita juicios y que comparta nuestro sufrimiento.

Fase 4: Compensación

El objetivo de esta fase es tratar de hallar una forma de compensarse a sí mismo por el daño sufrido. Es una fase mucho más gratificante y satisfactoria.

Debemos elegir aquello que emocionalmente nos va hacer sentir una compensación por el daño recibido.

Fase 5: Perspectiva

El objetivo principal en esta fase es ser capaz de contemplar el daño en sus diversas manifestaciones para que al menos podamos tener distintas perspectivas, siendo una de ellas el aprendizaje “He aprendido algo útil”.

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En el coaching utilizamos la pregunta socrática para ayudarnos a la reflexión:

  • ¿Fueron las circunstancias concretas en la que sufrí el daño, extraordinarias o corrientes? ¿Es posible que se vuelva a dar? En caso afirmativo ¿Cuándo y dónde?
  • ¿Hice algo que contribuyera? En caso afirmativo, ¿Soy capaz o incapaz de cambiar mi comportamiento?
  • ¿En qué capacidad me apoyé para sobrevivir a este sufrimiento cuando ocurrió? ¿Qué comportamientos míos fueros útiles y cuáles no fueron tan útiles?
  • ¿Cómo actuaria ahora ante las mismas circunstancias?
  • ¿Qué lugar ocupa esta experiencia en la historia de mi vida y en los planes para el futuro? ¿Es muy importante o poco relevante? ¿Le he atribuido mayor o menor importancia de la que tienen en realidad?
  • ¿Cuál es la principal lección que he aprendido sobre mi mismo? Y ¿Sobre los demás?
  • ¿Qué he aprendido de la vida en general?
  • ¿Necesito o deseo hacer alguna otra cosa antes de seguir? ¿Cuál es la siguiente acción que voy a realizar?

Fase 6: Canalización

El objetivo de la canalización, no es otro que encontrar formas constructivas de utilizar los beneficios positivos que obtenemos de las experiencias dolorosas y del consiguiente proceso de curación.  ¿Qué me ha aportado todo este sufrimiento que he experimentado? ¿Cómo lo puedo utilizar de manera constructiva en mi vida o en la de los demás?

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Fase 7: Perdón

Es una fase importante, pero nada sencilla, a la vez que liberadora. El perdón es un tema obligado e indispensable para sanar y seguir creciendo y evolucionando como persona

El perdón es un acto que involucra tu fuerza de voluntad con el que te das cuenta que está en tu poder desprenderte de algo que te roba energía o tranquilidad.

Cura tus heridas emocionales rompiendo viejas ataduras

“Cuando alguien nos lastima, debemos escribirlo en la arena, donde los vientos del perdón puedan borrarlo,
pero cuando alguien hace algo bueno por nosotros, debemos grabarlo en piedra donde ningún viento pueda borrarlo.
Aprende a escribir tus heridas en la arena y grabar con piedra tus aventuras de la vida”.

Rita González

Psicoterapeuta